La infancia es una etapa crucial para el desarrollo, llena de descubrimientos, juegos y aprendizajes. Sin embargo, para algunos niños, la realidad puede ser muy diferente. La parentificación, un fenómeno psicológico complejo, surge cuando un niño asume roles y responsabilidades propios de la figura parental. exploraremos en profundidad la parentificación, sus causas, consecuencias y cómo abordar este desafío para el bienestar y la sanación del niño que se convierte en adulto.
La parentificación puede manifestarse de diversas maneras, pero un ejemplo común es cuando una niña se ve obligada a asumir responsabilidades de cuidado en el hogar y con sus hermanos menores.
Fui testigo de unos niños que crecieron al cuidado de su hermana mayor; Como adultos tenían recuerdos innumerables de sus juegos, travesuras y vivencias. Todos lo perciben como una infancia feliz, pero la diferencia se evidencia cuando uno de los niños (la hermana mayor) presenta conflictos emocionales marcados, tales como: sentimientos de culpa, baja autoestima, autoimagen distorsionada, y principalmente ANSIEDAD.
Esta niña como adulta, siempre busca la aprobación parental, busca constantemente ser “la niña buena”, no se lleva bien con las críticas y tiene una voz padre castigadora y muy rígida. Se debate entre lo que DEBE hacer (lo cual le da seguridad) y lo que QUIERE o DESEA hacer (lo cual le aterra). Presenta conflictos con la autoridad (obedece o se revela).
Estos conflictos se presentan o pueden surgir cuando la persona se percibe a sí misma como incongruente con la imagen que está proyectando o desea proyectar, la imagen de “la niña buena”.
Desarrollemos LA PARENTIFICACIóN y su relación con el fenómeno de buscar ser “LA NIÑA BUENA”:
Diversos factores pueden contribuir a la parentificación. La ausencia de los padres debido a situaciones como el divorcio o el trabajo excesivo puede dejar un vacío que los niños intentan llenar. Además, la falta de habilidades parentales o problemas de salud mental en los padres también puede llevar a que los niños asuman roles adultos de manera prematura.
La parentificación puede ocurrir a diferentes niveles, abarcando desde tareas cotidianas hasta la gestión de problemas familiares más complejos. En el caso de la niña encargada del cuidado de la casa y sus hermanos menores, es probable que asuma responsabilidades domésticas, como la limpieza, la preparación de comidas y la supervisión de los hermanos más jóvenes. Estas responsabilidades, aunque comunes en la vida familiar, pueden volverse inapropiadas y abrumadoras cuando recaen de manera desproporcionada sobre los hombros de una niña.
Este evento puede tener un impacto significativo en la salud emocional y el desarrollo de la niña (tomando el ejemplo citado). Entre las consecuencias se encuentra la pérdida de la infancia, ya que las responsabilidades diarias reemplazan las actividades propias de su edad. La sobrecarga de estrés es común, contribuyendo a problemas como la ansiedad y la fatiga.
La relación entre la parentificación y la búsqueda de ser «la niña buena» puede ser compleja y multifacética. Ambos fenómenos están relacionados con roles y expectativas en el contexto familiar, y la interacción entre ellos puede tener consecuencias significativas en el desarrollo psicológico de una persona.
Posibles consecuencias:
- Precepción de roles distorsionados: La Parentificación afecta en la formación de la identidad y la percepción de roles, podría pasar que la niña se sienta responsable del cuidado de sus hermanos y se posiciones en un rol de mama de estos, incluso de adulta, por lo tanto ¿Dónde estaría el rol de hija?.
- «La Niña Buena» y Cumplimiento de Expectativas: La búsqueda de ser «la niña buena» a menudo implica la conformidad con las expectativas y normas familiares. La niña puede adoptar este papel como una estrategia para ganar aprobación y amor, especialmente en situaciones donde la parentificación ha creado una dinámica familiar desequilibrada. La niña cuando es adulta tendera a buscar constantemente aprobación en sus relaciones interpersonales cercanas.
- Auto-Sacrificio y Cumplimiento de Roles: Tanto la parentificación como el deseo de ser «la niña buena» pueden estar asociados con el auto-sacrificio. La persona puede sentir la necesidad de poner las necesidades de los demás antes que las suyas, contribuyendo a una pérdida de autonomía y satisfacción personal.
- Conformidad y Evitación de Conflictos: La conformidad con el papel de «la niña buena» puede ser una estrategia para evitar conflictos familiares. En el caso de la parentificación, la niña podría asumir tareas adicionales para mantener la estabilidad familiar. Ambos comportamientos pueden estar relacionados con la evitación de tensiones y la preservación de la armonía familiar.
- Impacto en la Autoestima y Identidad: La persona puede basar su valía en la capacidad de cumplir con las expectativas y roles asignados, en lugar de desarrollar una identidad auténtica y saludable. Al sacrificar sus propias necesidades y deseos, la persona puede experimentar una disminución de la autoestima. La falta de satisfacción personal y la dependencia excesiva de la aprobación externa pueden contribuir a una percepción negativa de uno mismo.
- Autoanulación: donde la persona sacrifica sus propios deseos, metas y necesidades en beneficio de los demás. Esto puede generar sentimientos de frustración, insatisfacción y pérdida de identidad.
- Conflictos internos: La discrepancia entre la imagen de «la niña buena» y la autenticidad personal puede generar conflictos internos. Los sentimientos de culpa, vergüenza o ansiedad pueden surgir cuando la persona se percibe a sí misma como incongruente con la imagen que está proyectando.
- Resentimiento: A largo plazo, la persona podría experimentar resentimiento hacia aquellos a quienes está tratando de complacer. Este resentimiento puede surgir debido a la sensación de que no se está recibiendo reconocimiento o reciprocidad por los esfuerzos realizados.
Es importante destacar que estas son solo posibles repercusiones y no todas las personas experimentarán estas consecuencias de la misma manera. La psicología es compleja y está influenciada por una variedad de factores individuales y contextuales. Si alguien se siente atrapado en un papel que no refleja su auténtico yo, podría ser útil buscar el apoyo de un profesional de la salud mental para explorar estos sentimientos y desarrollar estrategias para vivir una vida más auténtica y satisfactoria.
¿Como podemos sanar?
La intervención temprana es esencial para mitigar los efectos de la parentificación. La terapia familiar puede ayudar a abordar las dinámicas subyacentes y proporcionar estrategias para equilibrar las responsabilidades. También es crucial brindar apoyo individual a la niña, fomentando su desarrollo emocional y social.
Es esencial además, abordar los patrones de comportamiento mencionados en el adulto que sufrió de parentificación través del autoconocimiento, la terapia y el apoyo psicológico para fomentar un desarrollo más equilibrado y saludable. La exploración de estas dinámicas puede ayudar a la persona a entender mejor sus propias motivaciones y a desarrollar estrategias para establecer relaciones más auténticas y satisfactorias.
Sanar los efectos negativos de la parentificación puede ser un proceso gradual y requiere un enfoque holístico que aborde tanto los aspectos emocionales como los comportamentales. Aquí hay algunas sugerencias generales que podrían ser útiles, aunque es importante señalar que cada persona es única y puede requerir un enfoque adaptado a su situación y necesidades específicas:
- Buscar Apoyo Profesional: Un terapeuta puede proporcionar un espacio seguro para expresar emociones, comprender patrones de comportamiento y desarrollar estrategias para el cambio.
- Desarrollar Autoconocimiento: Entender cómo la parentificación ha afectado tu vida y tus relaciones es un paso crucial hacia la curación. El autoconocimiento permite identificar patrones de comportamiento y pensamientos que pueden estar contribuyendo a los efectos negativos.
- Establecer Límites Saludables: Esto implica reconocer y comunicar tus propias necesidades, decir «no» cuando sea necesario y aprender a equilibrar el cuidado de los demás con el autocuidado.
- Reconocer y Validar Emociones: Esto puede incluir emociones como la tristeza, la rabia, la frustración o incluso la culpabilidad. Aceptar estas emociones es un paso importante hacia la curación.
- Reformular Creencias Limitantes: Esto podría incluir creencias sobre el propio valor, la necesidad de ser perfecto o la idea de que el cuidado de los demás es más importante que el autocuidado.
- Fomentar Relaciones de Apoyo: Busca amistades y relaciones familiares que fomenten el crecimiento emocional y brinden apoyo positivo.
- Desarrollar Autonomía y Autoestima: implica reconocer y apreciar tus logros personales, establecer metas individuales y aprender a confiar en tus propias decisiones.
- Practicar el Autocuidado: incluir actividades que te traigan alegría, relajación y bienestar físico y emocional.
- Perdonarse a uno mismo y a nuestros padres: Por las decisiones tomadas en situaciones específicas. Reconocer que estaban haciendo lo mejor que podían con los recursos y conocimientos disponibles en ese momento es fundamental.
Recuerda que el proceso de curación es único para cada persona, y puede ser beneficioso buscar la guía y el apoyo de profesionales de la salud mental para crear un plan de tratamiento adaptado a tus necesidades específicas.
En la búsqueda del bienestar familiar, recordemos que nuestros hijos son tesoros, no salvadores. Liberemos sus alas para que vuelen sin el peso de responsabilidades precoces. Que nuestros hijos sientan la ligereza de ser simplemente ellos mismos, sin asumir responsabilidades más allá de su edad.
Perdona, agradece, Sana.
